Psalms

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Nueva Versión Internacional

1 Al director musical. Sígase la tonada de «La canción del lagar». Salmo de los hijos de Coré. ¡Cuán hermosas son tus moradas, SEÑOR Todopoderoso!

2 Anhelo con el alma los atrios del SEÑOR; casi agonizo por estar en ellos. Con el corazón, con todo el cuerpo, canto alegre al Dios de la vida.

3 SEÑOR Todopoderoso, rey mío y Dios mío, aun el gorrión halla casa cerca de tus altares; también la golondrina hace allí su nido, para poner sus polluelos.

4 Dichoso el que habita en tu templo, pues siempre te está alabando. Selah

5 Dichoso el que tiene en ti su fortaleza, que solo piensa en recorrer tus sendas.

6 Cuando pasa por el valle de las Lágrimas lo convierte en región de manantiales; también las lluvias tempranas cubren de bendiciones el valle.

7 Según avanzan los peregrinos, cobran más fuerzas, y en Sión se presentan ante el Dios de dioses.

8 Oye mi oración, SEÑOR Dios Todopoderoso; escúchame, Dios de Jacob. Selah

9 Oh Dios, escudo nuestro, pon sobre tu ungido tus ojos bondadosos.

10 Vale más pasar un día en tus atrios que mil fuera de ellos; prefiero cuidar la entrada de la casa de mi Dios que habitar entre los impíos.

11 El SEÑOR es sol y escudo; Dios nos concede honor y gloria. El SEÑOR brinda generosamente su bondad a los que se conducen sin tacha.

12 SEÑOR Todopoderoso, ¡dichosos los que en ti confían!

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